miércoles, 14 de enero de 2015

El niño, (Daniel Monzón, 2014)

Parece ser que “El niño”, última película dirigida por Daniel Monzón, está inspirada en la historia real de un joven que se dedicó al tráfico de drogas en las aguas del Estrecho de Gibraltar y que, durante un tiempo, tuvo en jaque a la policía.
El guión de la película está firmado por Daniel Monzón y Jorge Guerricaecheverría. Debieron pensar que la historia de “El niño” no era suficiente para un largometraje así que la combinaron con una historia, a lo “The Wire”, de investigación del tráfico de drogas a cargo de bandas mafiosas de los países del Este.
A pesar de las estupendas recaudaciones del film, lo primero que hay que decir es que “El niño” no es una buena película, sus numerosos defectos lo impiden:
-          El guión. Un buen guión, como norma general, debe tener una trama principal y, si se quiere, una o varias secundarias. En “El niño” se han hecho un lío con las tramas; en primer lugar porque no se sabe cuál es la principal y cuál la secundaria, y en segundo lugar porque el intento de relacionarlas se me antoja absolutamente forzado. Por separado ninguna de las dos historias tiene suficiente enjundia pero al unirlas lo que ocurre es que no suman sino que dividen así que el resultado viene a ser como si se hubieran juntado dos capítulos pilotos de dos series, eso sí, a la española.
-          La receta. El director de la fenomenal “Celda 211” ha pretendido fabricar un éxito por el método de “echar” de todo en la película, (más o menos lo que se hace, ahora, con las ensaladas): escenas de acción a lo USA, intriga, un poco de suspense, una historia de amor, actores reconocidos, actores guapos, actrices guapas, actores graciosos, jefes de policía con mala leche, compañeros traidores, sanguinarias mafias del Este, localizaciones exóticas, fotografía de postal y banda sonora que se dedica a subrayar cada cosa que ocurre en pantalla o el lugar en el que nos encontramos no nos vayamos a perder. Si nos atenemos a la taquilla no se puede negar que el experimento ha tenido éxito. Ahora bien, como obra cinematográfica el resultado es bastante flojo. Daniel Monzón debiera haber tenido en cuenta la consigna del genial arquitecto y diseñador Mies Van Der Rohe: "Menos es más".

-          Lo que no funciona. La lista es larga así que me ahorraré el comentario y me limitaré a enumerar lo que, a mi entender, no funciona:
o   La historia de amor no se la cree nadie y, además, las escenas románticas no pueden estar peor rodadas. Ejemplo: la escena en donde aparecen desnudos en la playa, la cámara a ras del suelo y las figuras desnudas de los dos protagonistas al fondo y desenfocadas. Ni en los setenta se hubiera rodado peor.
o   Las escenas de acción están bien para una película española pero con lo que vemos todos los días en las películas y series USA ver a Eduard Fernández dispuesto a abordar la lancha recuerda a los vídeos de YouTube donde alguien intenta saltar desde un trampolín o hacer una virguería en el jardín y todos anticipamos cómo va a acabar.
o   Jesús Castro y Marian Bachir son guapos, sí, pero no tienen ni idea de actuar. Consiguen que no nos creamos la historia de amor y de paso nada de lo que ocurre cuando están en plano. No quiero ahondar en el tema pero me parece un despropósito que Jesús Castro esté nominado al Goya de mejor actor revelación. Es posible que sea una revelación pero no es un actor.
o   Los seguimientos son penosos. Los malos tendrían que ser sordos y ciegos para no darse cuenta de que los siguen y, por cierto, no deberían esperar a que se pongan de espaldas para hacerles las fotos. Estas cosas consiguen que el espectador se salga de la película. Como ocurre con las escenas de amor, tampoco al rodar los seguimientos estuvo, Daniel Monzón, especialmente acertado.
Lo que me ocurrió con esta película es que, cada poco tiempo, uno de estos detalles me sacaba de la historia, y cuando conseguía volver a entrar, transcurridos unos minutos, me volvía a ocurrir lo mismo, hasta que llegó un momento en que ya estaba más pendiente de los errores que de la película. También en esto tenía Mies Van Der Rohe la solución cuando decía: "Dios está en los detalles".

No todo es malo; es bueno que la película haya acabado siendo un éxito de taquilla y es bueno que se hagan películas de género en España.

Sería injusto no mencionar las excelentes actuaciones de: Luis Tosar, Eduard Fernández, Sergi López y Bárbara Lennie.

PD: Claro que es posible que yo esté ciego y el film sea una obra maestra. Desde luego es lo que deben pensar nuestros académicos ya que la han nominado para los premios Goya en 16 apartados, incluyendo el de mejor película.

PD2: La crítica española parece estar más de acuerdo con los académicos de los Goya que conmigo, claro que Daniel Monzón empezó como crítico y por tanto es "uno de los suyos". Pero los de los Goya... ¿qué excusa tienen?

viernes, 27 de junio de 2014

Snowpiercer, (Bong Joon-ho, 2013)

“Snowpiercer” es una película de ciencia ficción dirigida por el coreano Bong Joon-ho. Se trata de una adaptación de la novela gráfica francesa, “Le Trasperceneige” creada por Jean-Marc Rochette y Jacques Loeb. En España, alguien ha decidido titularla “Rompenieves” que, a pesar de ser una traducción fiel del original, me parece un título horroroso.
Se trata de un magnífico film que tiene como base argumental una gran idea. En un futuro post-apocalíptico, debido a un experimento fallido que pretendía solucionar el calentamiento global, las temperaturas han bajado hasta tal punto que la civilización tal como la conocemos, ha desaparecido. Los supervivientes están condenados a viajar eternamente a bordo de un tren que transita a través de parajes helados en un ciclo sin fin. En este tren sus viajeros se distribuyen de cabeza a cola en función de una jerarquía de clases sociales.
Lo cinematográfico es una categoría indefinible. El porqué algo es cinematográfico tiene difícil explicación. Sin embargo a pesar de la dificultad para definirlo ocurre que es muy fácil de reconocer. Monument Valley, Nueva York, el western, Marilyn Monroe, el Golden Gate y las calles de San Francisco o John Wayne parando una diligencia, son, sin ninguna duda, cinematográficos. Pues bien, lo mismo ocurre con el tren.
El tren encaja a la perfección en las películas. Es posible que se deba a la idea de movimiento que el tren comparte con el cine, al fin y al cabo el cine no deja de ser una serie de imágenes en movimiento. También es posible que sea por la idea de viaje, al fin y al cabo casi todos los relatos acaban revelándose como un viaje, a veces literalmente y otras como un viaje interior, un itinerario de transformación de los personajes. También el aspecto a la vez poderoso y plástico de la máquina en sí y la oportunidad inigualable que nos da de mostrar todo tipo de paisajes. Sea como sea, hay pocas cosas más cinematográficas que un tren y el cine lo ha sabido ver y lo ha plasmado en numerosas películas.

domingo, 8 de junio de 2014

Monuments men, (George Clooney, 2014)

George Clooney es el productor, director, coguionista y protagonista de “Monuments men” una película que no ha tenido buenas críticas y que no fue bien recibida en su estreno, en el Festival de Berlin.
La película, basada en hechos reales, nos cuenta la labor de un grupo de expertos en arte, al final de la Segunda Guerra Mundial, para recuperar y preservar el patrimonio artístico de los países ocupados por los ejércitos de Hitler.
Dentro del extenso número de películas que se han realizado sobre la Segunda Guerra Mundial, muy pocas han tratado este tema. Parece lógico, y es comprensible, que la mayoría de films se hayan centrado en tramas bélicas o en tratar el monstruoso genocidio que llevó a cabo el Tercer Reich.
Así pues, a priori, había como mínimo dos aspectos prometedores en el proyecto: por un lado la participación de George Clooney cuyas películas anteriores, sin ser obras maestras, eran films muy estimables; y el segundo aspecto es lo atractivo del tema que se trata. Pues bien,“Monuments men” es un film fallido. La película naufraga en aspectos como la puesta en escena, la música, el lenguaje cinematográfico y algunos otros, pero la causa principal del naufragio es, sin duda, el mediocre guión que firman, Grant Heslov y el propio Clooney.

miércoles, 26 de febrero de 2014

El consejero, (Ridley Scott, 2013)

Con “El consejero”, Ridley Scott firma otra magnífica obra, una película absorbente que se adhiere a la memoria visual del espectador y que, además, está plagada de diálogos y frases como no se escuchaban en el cine desde la época dorada del cine negro americano.
El guión lo firma Cormac McCarthy, escritor estadounidense, ganador del Premio Pulitzer y del National Book Award. En realidad, McCarthy, escribió la historia en forma de relato corto y no de guión cinematográfico, es decir, el texto no estaba dividido en escenas ni tenía la estructura de un guión técnico. Ridley Scott tuvo que hacer un trabajo de adaptación técnica del texto que, por supuesto, se conservó en su totalidad.
Ridley Scott es un director al que la crítica “oficial” siempre tiene en el punto de mira. Es posible que esta animadversión sea motivada por el hecho de que empezara su andadura profesional haciendo publicidad para televisión.
No parece justo que "El consejero" no haya obtenido ninguna nominación para los Oscar. Que no esté la película ni el director parece un disparate, y más aún, cuando hay bodrios como "La gran estafa americana", perlículas normalitas como "Capitán Phillips" o claramente sobrevaloradas como "Gravity". Pero, además de disparate, es un auténtico crimen que Cormac MacCarthy no esté nominado al mejor guión original ni esté nominada Cameron Díaz por su extraordinario trabajo.

sábado, 8 de febrero de 2014

La gran estafa americana, (David O'Russell, 2013)

“La gran estafa americana”, última película de David O’Russell, ya ha recibido tres Globos de oro y ha sido nominada en nueve apartados de los Óscar incluido el de mejor película. Algo han debido de ver los académicos de Hollywood que no he sabido ver yo.
Oti Rodríguez Marchante comenta: “yo…, francamente, sólo he visto las ganas locas de este director por parecerse a Martin Scorsese cosa que, realmente, consigue un poquito cuando aparece en la pantalla Robert De Niro”. Completamente de acuerdo con Oti. 
O’Russell ya había avisado en “The Fighter” pero en aquella ocasión, una atractiva historia, un excelente guión y unos actores en estado de gracia tapaban los defectos lingüísticos de la cinta.
Ahora se ha visto el artificio porque, aunque los actores siguen en estado de gracia, la realidad es que no hay historia que contar y la poca que hay se cuenta muy mal. En cualquier película de timadores hemos visto una trama mucho más interesante, con más suspense, y con mejor desenlace. No hace falta remontarse a una obra maestra como “El golpe” para darnos cuenta de la pobreza de lo que cuenta esta película de título absurdo y rimbombante.
En resumen, el guión es un desastre. En “The Fighter” estaban acreditados 4 magníficos guionistas. En “La gran estafa americana”, David O’Russell y Eric Warren Singer, este último, autor del desastroso guión de “The International: Dinero en la sombra”.
También había avisado, O'Russell, en “El lado bueno de las cosas”, una película absolutamente sobrevalorada por crítica y académicos, ocho nominaciones incluida la de mejor director en una edición en la que no nominaron como mejor director a Ben Affleck que había escrito y dirigido la fenomenal “Argo”.

jueves, 23 de enero de 2014

Amor, (Michael Haneke, 2012)

“Amor”, la película de Michael Haneke es una de esas obras con las que uno se encuentra muy de vez en cuando. Películas que ya no se hacen. “Amor” es una obra maestra del cine, una obra de arte.
Michael Haneke es el director de “Funny Games”, “Código desconocido”, “La pianista”, “El tiempo del lobo”, “Caché” y “La cinta blanca” entre otras. Un puñado de excelentes películas. Ahora bien, Haneke ha conseguido, con su última obra, una de esas películas que habría que ver de rodillas, o en un reclinatorio como decíamos los antiguos.
Sobre esta película, multipremiada, se ha escrito ya casi todo así que no voy a repetirlo. Además escribo este comentario con bastante retraso y por lo tanto debe haber ya hasta algún libro sobre la película. Sólo comentaré algunos aspectos que me parece que son los que le dan el plus de calidad artística que tiene.
Parece ser que Bette Davis, en su última época, dijo algo así como: “La vejez no es lugar para cobardes”. Es verdad, y también lo es que la película de Haneke tampoco es para cobardes. Es una película dura y tierna a la vez, que se ve con cariño pero con el corazón encogido. El tema de la película es la vejez, también el amor, pero sobre todo la vejez.
En cuanto al lenguaje cinematográfico, al ver la película me han venido a la cabeza algunos nombres pero sobre todo tres: Yasujiro Ozu, Carl Th. Dreyer y Johannes Vermeer.

lunes, 13 de enero de 2014

Prisioneros, (Denis Villeneuve, 2013)

“Prisioneros” es la primera película rodada en inglés por Denis Villeneuve, director canadiense, que ha dispuesto de un reparto y un equipo técnico de altura, recursos que Hollywood ha puesto a su disposición tras el éxito de “Incendies”, su anterior película, rodada en Canadá y nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
“Prisioneros” no es la obra maestra que alguna crítica pretende pero es una muy buena película que tiene más aciertos que errores pero a la que sus errores lastran considerablemente.
Con “Prisioneros” me pasa, como con otras películas: films que están a un paso de ser grandes y que por algunos fallos, que se podían haber evitado con facilidad, se quedan en buenas películas sin más. Me duele lo que “Prisioneros” podía haber sido y no es.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Sólo Dios perdona, (Nicolas Winding Refn, 2013)

Hacer una película requiere una inversión económica que hay que amortizar. Esto ha sido siempre así, pero desde hace algún tiempo, las corporaciones que manejan los grandes estudios ejercen una presión extrema para asegurar beneficios en cada película. El efecto inmediato es la mutilación de cualquier veleidad artística que se salga de lo que se ha comprobado que funciona comercialmente. En una primera época del cine, todavía había “locos” que gastaban su dinero en películas arriesgadas que iban más allá de sus objetivos comerciales, que ponían los valores artísticos por delante de las garantías económicas. Hoy es muy difícil que ocurra esto. Si echamos un vistazo a la cartelera podemos ver que la gran mayoría de producciones están pensadas para amortizar la inversión sin ningún tipo de riesgo. Otro Supermán, otro Spiderman, otro Batman, más Vengadores, otro Robocop, más Zombies, otro Thor, más X-men, otro Lobezno, y para que no se nos escape nada, alguna de “dibujos”. Son producciones perfectamente diseñadas para hacer dinero, y secundariamente, dependiendo del interés y el talento del director, pueden tener más o menos calidad artística.
Por eso siempre me produce alegría encontrar una película que hace lo contrario, que antepone los valores artísticos a los comerciales. Este es el caso de “Sólo Dios perdona”. La misma historia se podría haber rodado para que acabara siendo un éxito de público y por tanto recuperara la inversión, bastaba con “narrarla” de otra manera, de una manera más ortodoxa, más comercial.
A “Sólo Dios perdona” la abuchearon en Cannes (en el mismo festival en el que su director optó a la Palma de oro con “Drive” y obtuvo el Premio al mejor director) y la crítica le ha dado por todos lados.
Ya he dicho en varias ocasiones que la crítica anda muy perdida desde hace tiempo y ha devenido, también, como la producción cinematográfica, en una crítica comercial que basa sus comentarios en todo menos en los aspectos artísticos de la obra que critica. A mi entender, la crítica debe analizar la película desde el punto de vista artístico, de la misma manera que se analiza un cuadro una escultura o un libro.
Desde este punto de vista, “Sólo Dios perdona” es una gran película, una obra de arte cinematográfica.

miércoles, 17 de julio de 2013

Los amantes pasajeros, (Pedro Almodóvar, 2013)

No se me ocurre nada bueno que decir de “Los amantes pasajeros”, la película de Pedro Almodóvar. Por no gustarme, no me gusta ni el título.
Pedro Almodóvar tiene la capacidad de suscitar amores y odios con cada nueva producción. Yo nunca he sido un fan incondicional de su cine, pero tampoco un enemigo acérrimo. Siempre he creído que ha sido, y es, uno de los directores más sobrevalorados del cine español. También es cierto que muchos otros productos de la “Movida madrileña” de los años ochenta me parecen absolutamente sobrevalorados.
Entre sus veinte películas hay de todo menos obras maestras.
“Los amantes pasajeros” tiene todos los defectos del cine de Almodóvar y ninguna de sus virtudes. Y, además, es una comedia que no hace gracia que es lo peor que se puede decir de una comedia.
La película es una sucesión de skechs poco afortunados. La comedia es el género más difícil; requiere acertar con el tono, con el ritmo, con los diálogos, con los actores y actrices y, desde luego con el sentido del humor. Nada de todo esto aparece en “Los amantes pasajeros”.
Los actores y actrices, que son estupendos, están absolutamente encorsetados por las exigencias del director y por tanto han perdido la frescura que es la principal virtud de muchos de ellos.
Los diálogos sólo buscan sorprender o escandalizar, denotan falta de espontaneidad y no tienen ni pizca de gracia.
La película no es otra cosa que una serie de skechs muy mal articulados. De hecho, Pedro Almodóvar es un ocurrente director de skechs, o de cortos pero nunca ha conseguido dotar a sus películas de la unidad y cohesión que precisan para ser algo más que una sucesión de gags con más o menos gracia y más o menos provocativos.
No hay historia que unifique la película, las pretendidas historias de los distintos personajes no tienen interés, y desde luego, no hay narración.
Dicen que es una comedia gay. Gay sí que es, pero a comedia ni se acerca.

La ocurrencia de Almodóvar sólo daba para un corto.

jueves, 28 de febrero de 2013

Lincoln, (Steven Spielberg, 2012)


“Lincoln”, la película dirigida por Steven Spielberg, narra los últimos meses de la vida del que fuera decimosexto presidente de los Estados Unidos de América. En estos meses asistimos al final de la Guerra Civil, a la aprobación de la decimotercera enmienda a la Constitución por la que se abolía la esclavitud, y a su asesinato, en el Teatro Ford, a manos de John Wilkes Booth.
Así pues, lo que se nos cuenta ya lo conocemos: sabemos cómo acabó la guerra, sabemos que se aprobó la enmienda y sabemos cómo y dónde murió Lincoln. Pues a pesar de conocer la historia, "Lincoln", la película consigue que el espectador se interesé por lo que está viendo en pantalla y las dos horas y media que dura no se hagan largas. Esto es mérito de Spielberg al que, algunos, le podrán acusar de muchas cosas pero nunca de aburrir.
Steven Spielberg se disfraza de Clint Eastwood para dirigir esta biografía de uno de los presidentes más queridos y admirados de Estados Unidos. Al ver “Lincoln” no puedo dejar de recordar “J. Edgar”, el biopic de J. Edgar Hoover dirigido por Clint Eastwood. La película de Spielberg avanza como lo hace la de Eastwood, lenta pero sólida, sin artificios pero con una insuperable eficacia. Penetrando profundamente en el carácter del protagonista.
En la imagen aparece exactamente lo que tiene que aparecer, ni más ni menos, y la cámara se mueve lo que se tiene que mover, ni un centímetro más ni uno menos. Se prescinde en gran medida de grúas, travellings y grandes escenas de masas que tan bien domina Spielberg y a cambio nos ofrece una película de interiores, dialogada, una película de actores, una película sobria que podría haber firmado Clint Eastwood.
Leí en una entrevista que le hicieron a Spielberg que decía que ésta era su película más europea, me imagino que se refiere a lo que he comentado.
Por comentar algún plano en el que Spielberg no puede dejar de ser Spielberg mencionaré uno en el que aparece Lincoln y su esposa dialogando mientras ella está frente a un espejo y él, a sus espaldas aparece reflejado. Os he puesto un fotograma de este plano “made in” Spielberg.
Hay que destacar la excelente fotografía de Janusz Kaminski. La fotografía en las películas parece que únicamente se valora cuando se trata de grandes escenas con magníficos paisajes, puestas de sol, cielos nubosos, tormentas, etc., sin embargo la fotografía de interiores es parte fundamental en este tipo de películas de personajes. Uno de los ejemplos más famosos es “El padrino”, película en la que Gordon Willis realiza una fotografía oscura, contrastada, que acompaña la historia y potencia el aire de tragedia clásica que Coppola pretende conseguir.
La otra referencia obligada de “Lincoln” es su protagonista, el actor Daniel Day-Lewis. Creo que nadie tenía ninguna duda de que Day-Lewis iba a hacer un trabajo extraordinario, que iba a ser nominado y que iba a ganar el Oscar. Y así ha sido.
Day-Lewis es un actor que utiliza lo que comúnmente se llama “el método”, un método de interpretación que se basa en una interiorización del personaje y una exploración del propio actor para sacar de dentro los matices que le permiten meterse en la piel del personaje, identificarse con él. Uno de los actores paradigmáticos de este estilo de interpretación fue Marlon Brando.
Personalmente creo que hay papeles para los que va bien y otros para los que resulta un poco afectado y se corre el riesgo de pasarse de rosca. En esta ocasión Day-Lewis, me imagino que bajo la estrecha supervisión de Spielberg, logra mantenerse dentro de los límites…, aunque por los pelos.
La primera opción que manejó Spielberg para encarnar a Lincoln fue Liam Neeson. Estoy seguro que también hubiera hecho un gran trabajo, pero muy diferente, hubiera sido otro Lincoln, quizás más épico, con otra dimensión, casi sobrehumano. Me hubiera gustado verlo.

martes, 6 de noviembre de 2012

Ted, (Seth MacFarlane, 2012)


“Ted”, la película escrita y dirigida por Seth MacFarlane, no es una película sino varias a la vez, o, para ser más exactos, es una película de varios géneros mezclados: es una película gamberra e irreverente de colegas, también es una comedia romántica y, de alguna manera, también es un cuento de Navidad.
La película funciona mejor en su faceta de comedia gamberra de colegas y flojea algo como comedia romántica.
La historia de “Ted” es de lo más convencional. No hay ninguna sorpresa, una vez conocida la premisa argumental. Los giros de guión son previsibles y no cuesta nada adivinar en qué minuto se van a producir.
Sin embargo, la película se ve con agrado y consigue lo que una comedia debería, siempre, tener como objetivo, hacer reír. Y es en este aspecto en el que “Ted” sobresale. Es capaz de hacer reír desde el primer minuto hasta el último, sobre todo, gracias a un guión estupendo y unos diálogos desternillantes. Desde el punto de vista estrictamente cinematográfico quizá no se merezca la nota que le he puesto pero es de puro agradecimiento. Con la que está cayendo, uno no puede por menos que dar las gracias por 100 minutos de risas.
“Ted” no pasará a la historia del cine como una obra maestra, pero garantiza risas a lo largo de todo su metraje, que por otra parte está bien rodado y bien dirigido.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Prometheus, (Ridley Scott, 2012)


Ridley Scott ha sido enterrado por la crítica en numerosas ocasiones y en otras tantas se ha empeñado en resucitar como si fuera un “alien”, que lo es. Este magnífico director no ha gozado nunca del favor de la crítica. No me preguntéis porqué, nunca lo he entendido. Sus películas, desde la primera a la última, han sido vapuleadas sin piedad. Se le ha tachado de frío, de cerebral, de afectado, de superficial, en fin se le ha tachado de casi todo lo malo.
Una vez más me da la sensación de encontrarme en minoría. Acabo de leer tres críticas que aparecen en uno de los blogs de cine más seguidos en nuestro país. Entre los tres comentaristas le dan, a la última película de Scott, en todos los lados. Les parece horrible absolutamente todo: la música, la fotografía, el guión, el montaje, la puesta en escena, el ritmo, la dirección, en fin…, todo.
A mí, Ridley Scott me parece uno de los grandes directores de la historia del cine. Sus tres primeras películas que también fueron denostadas por la crítica: “Los duelistas” (1977), “Alien, el octavo pasajero” (1979) y “Blade Runner” (1982), son tres obras maestras, “El reino de los cielos” (2005) -la versión del director, por supuesto-, es otra obra maestra. Las demás películas de Scott son excelentes.
“Prometheus” es una obra maestra a la altura de las tres primeras. ¿Cómo se puede poner en entredicho a un director que tiene en su haber, 15 excelentes películas y 5 obras maestras?
“Prometheus” pertenece al género de ciencia ficción. Pero a un tipo de ciencia ficción que cada vez escasea más, aquélla que plantea dilemas, que hace preguntas, una ciencia ficción de ideas, la que se hacía en la época dorada de la ciencia ficción, y ésta precisamente es la ciencia ficción que más me gusta, la que más aporta, la que crea mundos enteros,  la que propone ideas y se hace preguntas trascendentales aunque no tenga todas las respuestas.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Sombras tenebrosas, (Tim Burton, 2012)


Tengo cierta debilidad por Tim Burton. Le disculpo cosas que no le disculparía a otro director.
Tim Burton es un extraordinario, y atípico, director que nos ha regalado varias películas excelentes y una obra maestra, (“Ed Wood”). Un director que, en 1994, es capaz de realizar una película en blanco y negro sobre la vida del denominado “peor director de la historia del cine” merece todos mis respetos. Y que, además, la película resultante sea una obra de arte, merece toda mi admiración
Tim Burton es un director arriesgado, apuesta por proyectos a los que muy pocos directores se acercarían, sólo hay que repasar su filmografía para constatarlo, en ella hay cuentos barrocos, musicales, películas de animación, Batman, una versión de Alicia en el país de las maravillas, una sátira de ciencia ficción, etc.
“Sombras tenebrosas” es la adaptación de una exitosa serie de televisión americana. Adaptar una serie de televisión es un empeño muy complicado. Los mecanismos que funcionan en una serie de televisión no son los mismos que funcionan en un largometraje. En la historia del cine hay muchos ejemplos de exitosas series de televisión de las que se han hecho largometrajes y han resultado un auténtico fiasco, sólo por poner un par de ejemplos recientes nombraré “Embrujada” y “El equipo A”.
La película de Tim Burton está bien dirigida, tiene ritmo, un diseño de producción extraordinario y una dirección artística espléndida como la tienen todas sus películas, los actores, encabezados por Johnny Depp son, todos, de garantía, la fotografía maravillosa y la música estupenda, pero…, la película no funciona.
El problema es que “Sombras tenebrosas” se configura como un magnífico envoltorio pero no da con el tono de la historia que cuenta. No sabemos muy bien a qué carta quedarnos. La película comienza como una historia romántica-trágica del siglo XVIII, sigue cómo una sátira en la que los protagonistas son trasladados a los años 70 y termina con el mismo tono con el que empieza.
Se me ocurre que, para el comentario de esta película, se podría utilizar la retórica de la crítica, ya superada, en la que se analizaban las películas en función de su fondo y de su forma.
Me parece mucho más interesante el comienzo y el final que la parte central, que no acaba de funcionar. Entiendo que muchas decisiones que se han tomado en el guión han estado supeditadas a la fidelidad a la serie americana, pero eso ha lastrado la narración de tal manera que el espectador acaba despistado y sin saber si estamos ante una comedia, un cuento gótico, una historia de amor o una película de terror.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Luces rojas, (Rodrigo Cortés, 2012)


“Luces rojas” es el tercer largometraje de Rodrigo Cortés, tras dirigir: "Concursante", en 2006 y  “Buried” en 2010 con la que obtuvo un inesperado éxito de crítica y público.
Vaya por delante que, a mi entender, “Buried” es una película sobrevalorada donde las haya, a la que no le veo ningún mérito cinematográfico, muy poco atractivo y a la que le niego, incluso, la originalidad que se le ha atribuido por parte de la crítica.
Como curiosidad os dejo una imagen con la que me encontré haciendo un trabajo sobre las campañas en contra de las drogas. La imagen pertenece a un clip de una campaña de 2007 que hizo la Comunidad de Madrid. Al lado os he puesto el cartel de “Buried”. ¿Coincidencia?
En cuanto a “Luces rojas” me pasa lo mismo que con “Buried” aunque por diferentes motivos. Según dice Rodrigo Cortés el título hace referencia a “las notas discordantes”, “las cosas que no deberían estar ahí”, “las cosas que no encajan”. Pues bien, la película está llena de luces rojas, de notas discordantes, de cosas que no deberían estar en ella y de cosas que no encajan.
Rodrigo Cortés ha dispuesto, para esta película, de un elenco de actores y actrices inmejorable y de un presupuesto importante pero ni el guión, ni la realización ni el montaje están a la altura de ellos, y estas tres cosas: el guión, la realización y el montaje son las verdaderas luces rojas de la película y las tres están firmadas por él.
La película indaga, desde un punto de vista científico-escéptico, sobre los fenómenos paranormales y los sujetos que se hacen llamar psíquicos, mentalistas, videntes, y demás fauna parecida. Sigourney Weaver (impecable en un papel que recuerda al de “Avatar”) y Cillian Murphy, forman un equipo de investigadores que dedican su tiempo y recursos a desenmascarar los fraudes de sujetos que dicen poseer poderes psíquicos paranormales. Uno de esos sujetos es Simon Silver (Robert De Niro, con una presencia cinematográfica apabullante pero un poco “pasado de vueltas” como ocurre cuando no es dirigido con mano firme).

jueves, 2 de agosto de 2012

La invención de Hugo, (Martin Scorsese, 2011)


“La invención de Hugo” es una declaración de amor al cine por parte de uno de los directores más cinéfilos que existen. Martin Scorsese ha financiado la restauración de muchos films clásicos, ha promocionado festivales de cine clásico, posee una filmoteca espléndida de películas en 35 milímetros, ha escrito excelentes libros sobre cine, y ha dirigido numerosos documentales, entre los que destacan: “El cine norteamericano según Scorsese” y “El cine italiano según Scorsese”.
Con este currículum no nos puede extrañar que Scorsese haya dado a luz esta película a pesar de lo alejada que está de su producción habitual, una película con niños y en 3D, de hecho, viendo la cinta, uno podría pensar que la ha dirigido o producido Spielberg.
Más allá del 3D, y más allá también de su tema, “La invención de Hugo”, es una obra maestra del cine.
Scorsese ha dicho que el libro de Brian Selznick le sedujo, por una parte por la historia de soledad y de necesidad de conectar con su familia del niño, y por otra parte por el misterio que cataliza la acción y que acaba resolviéndose con la invención del cine.
El protagonista de la película no es Hugo, es Georges Mélies (Ben Kingsley), y de esta forma, Scorsese, aprovecha la historia para rendir un emocionante homenaje a uno de los pioneros del cine, por extensión a todos ellos, y al cine en general.
Muchos de los personajes que aparecen en la película son verídicos y algunas de las historias que se cuentan son reales. Por ejemplo: todo lo referido a Mélies es verídico, incluida la tienda de juguetes, la esposa de Mélies, el periodista y cinéfilo René Tabard, el guitarrista de la estación, etc.
Scorsese ha realizado un esfuerzo de autenticidad que se nota en la película. El vestuario y los decorados son una maravilla. Se nota que Scorsese ha sido riguroso, incluso meticuloso con todos los detalles. Por poner un único ejemplo: las películas de Mélies están recreadas al milímetro, incluso con las posturas y expresiones de los actores y actrices originales.
Todo este esfuerzo se acompaña de un glorioso diseño de producción de Dante Ferretti para crear un mundo (la estación) dentro de otro mundo (el París de los años 30). Ahora bien, Scorsese, apoyándose en hechos y recreaciones reales tanto históricas como de decorados, vestuarios, paisajes, etc., le da a la narración un tinte mágico, como de cuento infantil. En este sentido, hay que hacer mención de una maravillosa fotografía de Robert Richardson y una colorista música de Howard Shore.
Es de agradecer por parte del espectador, (y hay que anotarlo en la cuenta de Scorsese), el uso narrativo del 3D. Un sistema que tiene, en ocasiones, más inconvenientes que ventajas y que se usa, muchas veces, de manera chapucera. No es el caso, en “La invención de Hugo” el 3D pasa a formar parte del lenguaje cinematográfico de la película y aporta un valor añadido (como se dice ahora) a la historia.
La película construye, además de la trama principal, una serie de microhistorias protagonizadas por personajes entrañables que viven en la estación. Son historias casi mudas, sin apenas diálogos y vistas a través de la mirada de Hugo.
Scorsese nos presenta una extensa galería de maravillosos personajes como por ejemplo el bibliotecario encarnado por Christopher Lee, la vendedora de flores, el guardia de la estación y otros, e incluso se permite guiños al mundo del arte y la literatura como por ejemplo la presencia de Salvador Dalí y  James Joyce sentados en un café de la estación.
Toda la película es un continuo homenaje al cine. Hay multitud de guiños, referencias y pequeñas ofrendas a un sinfín de momentos, personajes e historias del cine. Baste como ejemplo la secuencia de Hugo colgado de la aguja del reloj de la estación en claro homenaje a Harold Lloyd uno de los más famosos cómicos del cine mudo
Poco más puedo decir que no se haya dicho ya sobre la película. Únicamente me gustaría, para terminar, referirme a la manera en cómo empieza y en cómo acaba la película. En algún otro post he dicho que una de las decisiones más importantes para el equipo que realiza una película es cómo empezarla y cómo acabarla. El comienzo y el final es algo que no se puede recuperar después. Una película puede tener un bajón en algún momento y recuperarse después pero una secuencia inicial fallida o un final malo no tienen arreglo.
La invención de Hugo comienza con un plano-secuencia maravilloso y termina con otro plano-secuencia igual de maravilloso aunque no sea tan espectacular como el primero. No se puede empezar ni acabar una película de mejor forma.
Cameo: Scorsese tiene una pequeña aparición como fotógrafo haciendo un retrato al matrimonio Mélies. En muchas críticas y artículos aparece un cameo de Johnny Depp (uno de los productores de la película), si existe el cameo yo no lo he visto. Me da la sensación de que se rodó y después se cortó en el montaje final.

martes, 31 de julio de 2012

Los descendientes, (Alexander Payne, 2011)


“Los descendientes”, la última película dirigida por Alexander Payne es, sin duda, su mejor realización hasta el momento. En mi opinión es una gran película, a la altura de las mejores que se han estrenado en los últimos años, y justa candidata a los Oscars.
Pese a ello, la película puede despistar a muchos espectadores. De hecho ha despistado también a muchos críticos. El tono, el ritmo y la historia, no parecen encajar entre sí. ¿Se trata de una comedia? ¿Un drama?
Estamos educados en las convenciones del drama y de la comedia tal y como se entienden en la actualidad: una comedia tiene un cierto tipo de música, de intérpretes, de situaciones e incluso de fotografía que nos anticipa ya desde los títulos de crédito que estamos ante una comedia. Y lo mismo ocurre en los dramas.
Pero la vida no es comedia o drama, la vida es la mezcla de los dos y “Los descendientes” nos muestra eso, un trozo de vida.
Alexander Payne es un director con una tremenda cultura cinematográfica. Lo he oído y leído en varias entrevistas y es un placer que un director de cine conozca los clásicos y el lenguaje cinematográfico como los conoce él.

miércoles, 25 de julio de 2012

El enigma del cuervo, (James McTeigue, 2012)


La primera fase de un guión es, la idea. Hoy en día es muy difícil encontrar historias nuevas, prácticamente el cien por cien de lo que vemos en el cine son historias que ya se han contado antes y, en el mejor de los casos, alguien las cuenta de otra manera. En Hollywood, para explicar esta primera idea de una película se acuñó el término: “Pitch”. El Pich de una película es una frase con muy pocas palabras que es capaz de definir el núcleo de la película que se pretende hacer. Así pues, un buen Pich es capaz de explicar al productor, en una frase, en qué tipo de película va a poner su dinero. Algunos de estos “Pich” se han hecho famosos, como por ejemplo: Alien se definió como “Tiburón en el espacio”; Cleopatra, como “Tetas y togas” y Titanic, como “Romeo y Julieta en el Titanic”.
Pues bien, parece ser que “El enigma del cuervo” tenía como Pich: “Seven en el siglo XIX”. Es un buen Pich..., posiblemente lo mejor de la película.

domingo, 15 de julio de 2012

Infierno blanco, (Joe Carnahan, 2011)


“Un trabajo en los confines del mundo. Cazador a sueldo para una gran empresa petrolera. No sé por qué hice la mitad de las cosas que he hecho, pero sé que aquí es donde debo estar. Rodeado por los de mi calaña: ex convictos, fugitivos, vagabundos, gilipollas; hombres indignos del género humano”
Así comienza “Infierno blanco”, con la voz en off del protagonista y la imagen de Liam Neeson caminando hacia la cantina donde se reúnen todas las noches los ex convictos, fugitivos, vagabundos y gilipollas de los que habla el protagonista.
Las críticas de la película, en general, no han sido muy favorables y su trayectoria comercial, en España, ha sido bastante anodina.
Es muy posible que esta falta de interés de crítica y público se deba a que da la sensación, a primera vista, de que se trata de una película más de aventuras, del subgénero de supervivientes en medio de una naturaleza hostil, y amenazados por animales salvajes.
También ha podido influir que su director, Joe Carnahan, no presenta unas credenciales que inspiren confianza si tenemos en cuenta sus dos últimas películas: “Ases calientes” y “El equipo A”, películas de entretenimiento bastante mediocres, la verdad.
Aunque en España ha recibido críticas negativas, la película ha tenido buenas críticas y ha funcionado estupendamente en Estados Unidos.
En el primer post de este blog escribí sobre la crítica y por tanto no voy a volver sobre el tema, pero no puedo dejar de decir que es una auténtica pena que los críticos no sean capaces de ver más allá de lo obvio. Se supone que su función es, precisamente esa: ver más allá de lo obvio.
“Infierno blanco”, me parece una excelente película de aventuras y estoy seguro que con el paso del tiempo será reivindicada por los mismos que ahora la han ninguneado.

domingo, 1 de julio de 2012

Un método peligroso, (David Cronenberg, 2011)


“Un método peligroso”, la última película dirigida por David Cronenberg, cuenta las relaciones profesionales y personales entre Sigmund Freud, Carl Gustav Jung y Sabina Spielrein entre 1904 y 1913.
Se trata de la adaptación cinematográfica de una obra de teatro que, a su vez, adaptaba un libro de no ficción basado, en gran parte, en la correspondencia que intercambiaron Freud y Jung. Freud es considerado como el padre del psicoanálisis y autor de la teoría psicoanalítica, y Jung, mucho más joven, fue discípulo suyo aunque, más tarde, discreparía en algunos aspectos con su mentor y acabaría cuestionando varios puntos de la teoría psicoanalítica de Freud e introduciría nuevos paradigmas que Freud rechazó con vehemencia. Estas diferencias, a la postre, acabarían produciendo el distanciamiento profesional y personal de los dos psiquiatras, lo que daría pie a la aparición de diferentes escuelas psicoanalíticas, algo que Freud temía desde el principio.
Vaya por delante que no me creo la teoría psicoanalítica y que tampoco creo en el psicoanálisis aunque reconozco el genio de Freud al abrir una puerta que estaba absolutamente cerrada por la neurología clásica.
A pesar de no creer, tengo que reconocerle dos virtudes a la teoría psicoanalítica y a su herramienta, el psicoanálisis: por un lado la formulación de la teoría es espectacular y tremendamente atractiva, prueba de ello es que prácticamente todo el mundo ha asumido gran parte de su terminología y la ha incorporado a la vida cotidiana: el complejo de inferioridad, el lapsus freudiano, el complejo de Edipo, la interpretación de los sueños, etc. Por otro lado, y relacionado con esto, la teoría psicoanalítica y el psicoanálisis tienen un tremendo potencial cinematográfico y si no, basta recordar la cantidad de películas que, en mayor o menor medida, hacen alusión al tema o lo utilizan como base o explicación del comportamiento de los personajes. Por no hablar de Woody Allen.
No me imagino otro director más adecuado para esta película aunque se pueda pensar, a priori, lo contrario. Películas como “Inseparables”, “Crash”, “M. Butterfly” y otras lo avalan como un director al que le gusta profundizar en territorios oscuros de la mente humana.
Al margen de su idoneidad, podríamos decir conceptual, David Cronenberg realiza un trabajo de dirección de actores extraordinario, los tres protagonistas: Viggo Mortensen en el papel de Freud, Michael Fassbender en el de Jung, y Keira Knightley, están estupendos.
En ocasiones una gran actuación es atribuible al actor en un gran porcentaje, se me ocurre como ejemplo la Meryl Streep de “La dama de hierro”. En otros casos es el director el que controla el trabajo de los actores y es, en gran medida, el responsable de sus actuaciones.
¿Por qué creo que, en este caso, David Cronenberg tiene gran parte del mérito? Pues porque la “acción” de la película se desarrolla en el nivel interpretativo, y por lo tanto Cronenberg se vuelca en este aspecto hasta controlar el más mínimo gesto, el último matiz en la composición de cada uno de los personajes. Voy a poner algún ejemplo: Tanto Freud como Jung están casados, el primero lleva la alianza, el segundo no. Precisamente vemos en un primer plano cómo Marta, la esposa de Jung, se quita la alianza cuando éste la somete a una especie de polígrafo; no es una casualidad ni un error de atrezzo. Sabemos que Jung se plantea su matrimonio, en ocasiones, como un lastre, algo que no le deja avanzar, además, siente carencias y acaba siendo infiel a su esposa repetidamente. A Freud, sin embargo, lo vemos en una escena comiendo con toda su familia, no ofrece ninguna duda su lealtad férrea a su familia, de la misma manera que a su teoría.
Otro detalle de construcción del personaje es que Freud aparece en todas las escenas fumando, y parece que lo hace de forma compulsiva mientras, exteriormente, mantiene una imagen de tranquilidad y control.
Lo que nos narra la película es, por un lado, el nacimiento de una teoría psicoanalítica que pretende explicar los comportamientos humanos, y por otro lado, vemos esos mismos comportamientos en los actos de los tres protagonistas principales y, cómo no, en el extraordinario Otto Gross, el tercer psiquiatra de la película, interpretado inmejorablemente por Vincent Cassell.
Todo esto necesita una minuciosa dirección de actores que Cronenberg lleva a cabo a la perfección consiguiendo que los intérpretes alcancen registros que nunca habían alcanzado en sus carreras, y el ejemplo más claro lo tenemos en Keira Knightley.
Arropando el excelente trabajo de los actores encontramos una puesta en escena muy clásica que se ajusta a la perfección al tono de la película y consigue, además, hacernos olvidar su origen teatral. Las conversaciones están filmadas en diferentes escenarios (parques públicos, jardines, despachos, consultas médicas, el pequeño velero de Jung, el barco que lleva a los dos psiquiatras a Estados Unidos, etc.).
Todo lo anterior está fotografiado de forma maravillosa por el excelente Peter Suschitzky, fotógrafo, -casi nada-, de “El imperio contraataca” y habitual en la mayoría de las películas de Cronenberg.
Es obligatorio mencionar una maravillosa banda sonora firmada por Howard Shore que incorpora piezas de Wagner, como no podía ser de otra manera dado el tema de la película y su relación con las óperas de Wagner.
Para terminar dos cosas: la primera, que el maquillaje de Viggo Mortensen es una chapuza, y la segunda que la película tiene un inconveniente y es que para disfrutarla del todo, es necesario tener conocimientos, aunque sean básicos, sobre la teoría psicoanalítica y el psicoanálisis.
PD: Me encanta el cartel de la peli.

martes, 26 de junio de 2012

Los chicos están bien, (Lisa Cholodenko, 2010)


“Los chicos están bien” es una comedia que podría firmarla el mejor Woody Allen.
Alguna vez he escrito que es más fácil hacer la crítica de una mala película que hacerla de una buena. Eso se debe a que es muy difícil explicar porqué una película es buena y otra es mala, o porqué una película funciona y otra no.
De “Los chicos están bien”, podemos decir que tiene un estupendo guión, unos diálogos maravillosos y unas interpretaciones inmejorables. Pero ni siquiera todo esto explica la película.
Es cierto que el guión es fenomenal; se desarrolla de la forma más ortodoxa posible siguiendo los parámetros del cine más clásico con su trama principal, sus subtramas, sus puntos de inflexión, etc., todo en su sitio y todo escrito con la precisión de un reloj suizo.
También es verdad que nunca Annette Bening y Julianne Moore estuvieron tan bien. Ambas actrices interpretan a mujeres de mediana edad: la primera una científica obsesa del control, la segunda tierna y creativa. Pero, además de las interpretaciones de cada una de ellas lo que más llama la atención y aporta un plus a la película es la química que hay entre las dos.
Lo mismo ocurre con los dos adolescentes. Este cuarteto tiene química, sus escenas compartidas son más que la suma de las interpretaciones de cada uno de ellos.
Es, pues, una película de actores; cierto. Pero también es una película de guión y de dirección. El trabajo de Lisa Cholodenko, guionista y directora del film se podría adjetivar como inteligente, comedido y elegante que es lo que necesita una comedia y si no sólo hay que revisar a los grandes de la comedia como Cukor, La Cava o McCarey.
El trabajo de los actores y de su directora consigue algo muy complicado de conseguir, un clima de veracidad, de cercanía, una atmósfera entrañable donde el espectador acaba enamorado de todos los personajes. Lo que pasa en la pantalla es verdad, nos lo creemos, en ningún momento dudamos de nada, nos tragamos los diálogos, los gestos, las actitudes, las risas, los llantos, todo. Es más, todos los personajes nos caen bien, nos los llevaríamos a casa a todos.
Todo esto es mucho más difícil cuando se trata de una comedia que, además, está rodada como una comedia. Quiero decir con esto que cuando se rueda un drama y se elige una puesta en escena realista incluida la fotografía, se rueda con planos cortos, con tomas largas, en escenarios naturales sin apenas atrezo, etc., la sensación de verdad es más fácil de conseguir, el ejemplo más claro sería “Nader y Simin, una separación” ya comentada en otro post en este mismo blog.
En este caso, ni la puesta en escena ni la fotografía son realistas y por lo tanto todo el mérito recae en unos actores en estado de gracia y dirigidos con mucho cuidado para que no sobrepasen los límites, una tentación habitual cuando se trata de una comedia.
Por fin, tengo que mencionar una espectacular banda sonora que mezcla temas de David Bowie, Joni Mitchell o Leon Russell con otros temas de grupos de rock indie actuales. Y tengo que hacer una referencia particular al tema “Galatea’s guitar”, de Gabor Szabo que suena en la parte final de la película, una auténtica joya.