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miércoles, 17 de julio de 2013

Los amantes pasajeros, (Pedro Almodóvar, 2013)

No se me ocurre nada bueno que decir de “Los amantes pasajeros”, la película de Pedro Almodóvar. Por no gustarme, no me gusta ni el título.
Pedro Almodóvar tiene la capacidad de suscitar amores y odios con cada nueva producción. Yo nunca he sido un fan incondicional de su cine, pero tampoco un enemigo acérrimo. Siempre he creído que ha sido, y es, uno de los directores más sobrevalorados del cine español. También es cierto que muchos otros productos de la “Movida madrileña” de los años ochenta me parecen absolutamente sobrevalorados.
Entre sus veinte películas hay de todo menos obras maestras.
“Los amantes pasajeros” tiene todos los defectos del cine de Almodóvar y ninguna de sus virtudes. Y, además, es una comedia que no hace gracia que es lo peor que se puede decir de una comedia.
La película es una sucesión de skechs poco afortunados. La comedia es el género más difícil; requiere acertar con el tono, con el ritmo, con los diálogos, con los actores y actrices y, desde luego con el sentido del humor. Nada de todo esto aparece en “Los amantes pasajeros”.
Los actores y actrices, que son estupendos, están absolutamente encorsetados por las exigencias del director y por tanto han perdido la frescura que es la principal virtud de muchos de ellos.
Los diálogos sólo buscan sorprender o escandalizar, denotan falta de espontaneidad y no tienen ni pizca de gracia.
La película no es otra cosa que una serie de skechs muy mal articulados. De hecho, Pedro Almodóvar es un ocurrente director de skechs, o de cortos pero nunca ha conseguido dotar a sus películas de la unidad y cohesión que precisan para ser algo más que una sucesión de gags con más o menos gracia y más o menos provocativos.
No hay historia que unifique la película, las pretendidas historias de los distintos personajes no tienen interés, y desde luego, no hay narración.
Dicen que es una comedia gay. Gay sí que es, pero a comedia ni se acerca.

La ocurrencia de Almodóvar sólo daba para un corto.

martes, 6 de noviembre de 2012

Ted, (Seth MacFarlane, 2012)


“Ted”, la película escrita y dirigida por Seth MacFarlane, no es una película sino varias a la vez, o, para ser más exactos, es una película de varios géneros mezclados: es una película gamberra e irreverente de colegas, también es una comedia romántica y, de alguna manera, también es un cuento de Navidad.
La película funciona mejor en su faceta de comedia gamberra de colegas y flojea algo como comedia romántica.
La historia de “Ted” es de lo más convencional. No hay ninguna sorpresa, una vez conocida la premisa argumental. Los giros de guión son previsibles y no cuesta nada adivinar en qué minuto se van a producir.
Sin embargo, la película se ve con agrado y consigue lo que una comedia debería, siempre, tener como objetivo, hacer reír. Y es en este aspecto en el que “Ted” sobresale. Es capaz de hacer reír desde el primer minuto hasta el último, sobre todo, gracias a un guión estupendo y unos diálogos desternillantes. Desde el punto de vista estrictamente cinematográfico quizá no se merezca la nota que le he puesto pero es de puro agradecimiento. Con la que está cayendo, uno no puede por menos que dar las gracias por 100 minutos de risas.
“Ted” no pasará a la historia del cine como una obra maestra, pero garantiza risas a lo largo de todo su metraje, que por otra parte está bien rodado y bien dirigido.

martes, 31 de julio de 2012

Los descendientes, (Alexander Payne, 2011)


“Los descendientes”, la última película dirigida por Alexander Payne es, sin duda, su mejor realización hasta el momento. En mi opinión es una gran película, a la altura de las mejores que se han estrenado en los últimos años, y justa candidata a los Oscars.
Pese a ello, la película puede despistar a muchos espectadores. De hecho ha despistado también a muchos críticos. El tono, el ritmo y la historia, no parecen encajar entre sí. ¿Se trata de una comedia? ¿Un drama?
Estamos educados en las convenciones del drama y de la comedia tal y como se entienden en la actualidad: una comedia tiene un cierto tipo de música, de intérpretes, de situaciones e incluso de fotografía que nos anticipa ya desde los títulos de crédito que estamos ante una comedia. Y lo mismo ocurre en los dramas.
Pero la vida no es comedia o drama, la vida es la mezcla de los dos y “Los descendientes” nos muestra eso, un trozo de vida.
Alexander Payne es un director con una tremenda cultura cinematográfica. Lo he oído y leído en varias entrevistas y es un placer que un director de cine conozca los clásicos y el lenguaje cinematográfico como los conoce él.