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miércoles, 26 de febrero de 2014

El consejero, (Ridley Scott, 2013)

Con “El consejero”, Ridley Scott firma otra magnífica obra, una película absorbente que se adhiere a la memoria visual del espectador y que, además, está plagada de diálogos y frases como no se escuchaban en el cine desde la época dorada del cine negro americano.
El guión lo firma Cormac McCarthy, escritor estadounidense, ganador del Premio Pulitzer y del National Book Award. En realidad, McCarthy, escribió la historia en forma de relato corto y no de guión cinematográfico, es decir, el texto no estaba dividido en escenas ni tenía la estructura de un guión técnico. Ridley Scott tuvo que hacer un trabajo de adaptación técnica del texto que, por supuesto, se conservó en su totalidad.
Ridley Scott es un director al que la crítica “oficial” siempre tiene en el punto de mira. Es posible que esta animadversión sea motivada por el hecho de que empezara su andadura profesional haciendo publicidad para televisión.
No parece justo que "El consejero" no haya obtenido ninguna nominación para los Oscar. Que no esté la película ni el director parece un disparate, y más aún, cuando hay bodrios como "La gran estafa americana", perlículas normalitas como "Capitán Phillips" o claramente sobrevaloradas como "Gravity". Pero, además de disparate, es un auténtico crimen que Cormac MacCarthy no esté nominado al mejor guión original ni esté nominada Cameron Díaz por su extraordinario trabajo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Melancolía, (Lars von Trier, 2011)


Lars von Trier, el niño mimado de la crítica y de los festivales de cine europeos, galardonado en Cannes hasta en tres ocasiones por: “Rompiendo las olas”, “Bailando en la oscuridad” y “Europa”, fue declarado “persona non grata” en el último festival de Cannes y expulsado del mismo, a causa de unos comentarios de sesgo pro-nazi, realizados en rueda de prensa.
Aludo a este episodio porque tiene que ver con algo que comentaré sobre la última película de este cineasta polémico, su aclamada y denostada al mismo tiempo, “Melancolía”.
Voy a decir ya, de entrada, que “Melancolía” me parece una gran película y lo que me irrita es que podría haber sido una obra maestra y no lo es.
El tema
Ya he comentado en otras entradas del blog que lo primero que me pregunto al ver una película es: ¿Cuál es el tema? A veces está claro, a veces no. Cuando no está claro, sospecho.
Se han escrito muchas tonterías sobre el tema de la película. Muchas de estas tonterías se han escrito por pretender ir más allá de lo que vemos, por un afán de ser más listo o parecer más informado o aparentar que se está en posesión de claves que los simples mortales no tenemos. Se habla de que el tema son las relaciones establecidas, entre un grupo de personas en los últimos momentos de su vida, amenazados por la destrucción del planeta debido a una colisión con otro planeta, como una especie de alegoría de las relaciones humanas; se dice que el tema es el fin del mundo; el egoísmo del ser humano; la banalidad de la sociedad moderna, en fin, cada uno la suelta como le viene y se queda tan a gusto.
En realidad el tema es la melancolía. Si así de fácil, Lars von Trier nos da el tema en el título, no hay que buscar más.
La melancolía es un estado de ánimo que se conoce desde la antigüedad y que Hipócrates reconoce como enfermedad en el siglo IV a. C., Hipócrates la define de la siguiente manera: “Si el miedo y la tristeza se prolongan, es melancolía”. Hoy en día le llamamos depresión. Me gusta más melancolía.
Si alguien tiene alguna duda de que la melancolía es el tema, basta con ver la imagen con que se abre la película, el rostro de Kirsten Dunst, en primer plano, con los ojos caídos, la mirada perdida, la tez macilenta y el pelo descuidado mientras caen del cielo pájaros muertos y comienza a sonar la obertura de "Tristán e Isolda" de Richard Wagner.