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sábado, 29 de septiembre de 2012

Prometheus, (Ridley Scott, 2012)


Ridley Scott ha sido enterrado por la crítica en numerosas ocasiones y en otras tantas se ha empeñado en resucitar como si fuera un “alien”, que lo es. Este magnífico director no ha gozado nunca del favor de la crítica. No me preguntéis porqué, nunca lo he entendido. Sus películas, desde la primera a la última, han sido vapuleadas sin piedad. Se le ha tachado de frío, de cerebral, de afectado, de superficial, en fin se le ha tachado de casi todo lo malo.
Una vez más me da la sensación de encontrarme en minoría. Acabo de leer tres críticas que aparecen en uno de los blogs de cine más seguidos en nuestro país. Entre los tres comentaristas le dan, a la última película de Scott, en todos los lados. Les parece horrible absolutamente todo: la música, la fotografía, el guión, el montaje, la puesta en escena, el ritmo, la dirección, en fin…, todo.
A mí, Ridley Scott me parece uno de los grandes directores de la historia del cine. Sus tres primeras películas que también fueron denostadas por la crítica: “Los duelistas” (1977), “Alien, el octavo pasajero” (1979) y “Blade Runner” (1982), son tres obras maestras, “El reino de los cielos” (2005) -la versión del director, por supuesto-, es otra obra maestra. Las demás películas de Scott son excelentes.
“Prometheus” es una obra maestra a la altura de las tres primeras. ¿Cómo se puede poner en entredicho a un director que tiene en su haber, 15 excelentes películas y 5 obras maestras?
“Prometheus” pertenece al género de ciencia ficción. Pero a un tipo de ciencia ficción que cada vez escasea más, aquélla que plantea dilemas, que hace preguntas, una ciencia ficción de ideas, la que se hacía en la época dorada de la ciencia ficción, y ésta precisamente es la ciencia ficción que más me gusta, la que más aporta, la que crea mundos enteros,  la que propone ideas y se hace preguntas trascendentales aunque no tenga todas las respuestas.