Moneyball
cuenta la historia de Billy Beane (Brad Pitt), gerente de los Oakland Athletics, un equipo de béisbol de bajo presupuesto que no puede competir con
los equipos grandes capaces, cada año, de reforzar sus plantillas con fichajes
de jugadores fuera del alcance del presupuesto de Billy Beane. En estas
circunstancias, decide cambiar su política de fichajes y con la ayuda de un
joven economista llamado Peter Brand componer el equipo en función de las
estadísticas.
El
argumento no es nada nuevo, un equipo deportivo modesto que inesperadamente
alcanza el éxito.
Debo
reconocer que la película tiene un mérito enorme ya que consiguió interesarme a
pesar de que la mitad del tiempo no entendía de qué estaban diciendo. No
conozco el béisbol, no lo entiendo, no comprendo sus reglas y por supuesto
ignoro por completo esa especie de Santo Grial que son las estadísticas: bases
conseguidas, primera, segunda o lo que sea, carreras, strikes, home run, etc. Así
pues un mérito que tiene esta película es que a pesar de no tener ni la más
remota idea de lo que se está hablando (y se habla mucho) no desconectas de la
película y se sigue con facilidad.
Este
hecho es debido a que su ejecución es perfecta, los planos están bien buscados,
las escenas duran lo indispensable, la fotografía es la adecuada y por tanto,
el ritmo por un lado y el diseño de producción por otro son lo que tienen que
ser y esto hay que ponerlo en el haber de su director Bennett Miller que ya
dirigió maravillosamente “Truman Capote” con Philip Seymour Hoffman de inolvidable
protagonista que fue premiado con un Oscar, también su director y la película
fueron nominadas aunque, en estos apartados, no ganaron.


