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domingo, 14 de junio de 2015

Parque Jurásico, (Steven Spielberg, 1993)

Jurassic Park, (Steven Spielberg, 1993), supuso un fenómeno comercial sin precedentes en el mundo del cine. La película recaudó más de mil millones de dólares, generó un merchandising que superó a cualquier producción hasta ese momento y desencadenó una fascinación por los dinosaurios que ha continuado hasta nuestros días.
Durante casi cien años el cine había recreado los dinosaurios a través de dibujos, figuras articuladas que simulaban el movimiento mediante stop-motion y actores metidos en disfraces. Ahora, por fin, podíamos ver dinosaurios “de verdad”, que tenían textura y movimientos fluidos, que generaban sombra, se reflejaban en las superficies brillantes e interactuaban de forma natural con los personajes reales.
Spielberg trabajó con los mejores especialistas en cada campo: miniaturas, figuras mecánicas operadas por control remoto e imágenes generadas por ordenador y combinó estos recursos para hacer creíbles los dinosaurios. El resultado fue deslumbrante y supuso un antes y un después en la utilización de los efectos digitales en las películas.
Sorprendentemente, la mayoría de los críticos se abalanzaron sobre la película como auténticos Velociraptores. Se acusó al film de esquematismo, de falta de profundidad en la caracterización de los protagonistas y, en fin, de mero producto comercial de entretenimiento. No se dieron cuenta de que Jurassic Park es una trepidante película de aventuras en la que los protagonistas son…, los dinosaurios.

sábado, 18 de febrero de 2012

War Horse, (Steven Spielberg, 2011)


"War Horse", la última película de Steven Spielberg cuenta la historia de un caballo, Joey, desde su nacimiento hasta su participación en la Primera Guerra Mundial.
Sus 146 minutos pasan en un suspiro. La película nos atrapa desde la emoción, algo que no abunda en el cine actual más preocupado por la acción, basta con echar un vistazo a las películas más taquilleras y podemos ver claramente que las grandes producciones apuestan por la acción frenética y los efectos especiales cada vez más espectaculares.
Así pues, Spielberg apuesta por volver a un cine donde los personajes se mueven por emociones, donde los principios son importantes y vertebran las acciones de las personas. Seguramente se le acusará, como ya se ha hecho en otras ocasiones, de sentimentalismo fácil o directamente de “moñas”, pero los amantes del cine, sin duda, estarán agradecidos de poder ver una historia bien contada, bien rodada y que, además, despierta emociones en el espectador.
Spielberg utiliza, en esta película, todos los recursos del lenguaje cinematográfico clásico; desde la composición de los planos, su duración, la cámara casi invisible en las escenas de diálogos, la banda sonora muy cinematográfica, de John Williams, que acompaña la acción en cada momento, o la fotografía, de Janusz Kaminski, en tres calidades completamente diferentes pero adaptadas a la historia.