Yo
creo que el cine actual tiene problemas muy serios debido a la falta de
creatividad en todos los aspectos: temas, historias, guiones, puesta en escena,
música, etc. No voy a profundizar en el asunto pero es algo que se puede comprobar
sin mayor problema al repasar la cartelera, repleta de secuelas, versiones de
comic, versiones de versiones, precuelas y demás.
Entre
todos los problemas quiero destacar dos que me parecen muy importantes: el primero
es que, salvo contadas excepciones, la producción de películas está en manos de
gente a la que no le gusta el cine y que están en el negocio únicamente por
intereses financieros. Este hecho no se da exclusivamente en el mundo del cine,
lo mismo pasa con las editoriales, o las fábricas de coches.
En
una de las escenas de “Cautivos del mal”, (una gran película del subgénero “cine
dentro del cine”) el productor de la película que se está rodando, descontento
con el tratamiento de una de las escenas, le dice al director: “Para ser
director hay que tener imaginación”, a lo que contesta el director: “Para ser
director hay que tener humildad”. Y éste es el segundo problema que quería
comentar, un problema que viene más al hilo del comentario de “Contagio”, y es que
los directores actuales lejos de tener la humildad que el personaje de “Cautivos
del mal” dice ser imprescindible para un director, lejos de tener esa humildad,
digo, se nos muestran en sus obras con una actitud de prepotencia bastante por
encima de su verdadero talento. Es el caso de Steven Soderbergh que se ha
olvidado de que lo más importante en una película es contar una historia y
desarrollar unos personajes.
“Contagio”
cuenta la expansión de una enfermedad infecciosa (una pandemia) causada por un
virus que ha mutado y ha pasado del reino animal (en este caso murciélago y
cerdo) al ser humano.
Soderbergh
plantea una estructura coral, con muchos personajes y subtramas al estilo de
las películas de catástrofes como “El coloso en llamas”. Hasta aquí, nada
original, un planteamiento que ha dado buenos resultados en edificios en
llamas, aviones o barcos, pero Soderbergh y su guionista no parecen haber
acertado con el planteamiento.
