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martes, 20 de diciembre de 2011

Contagio, (Steven Soderbergh, 2011)


Yo creo que el cine actual tiene problemas muy serios debido a la falta de creatividad en todos los aspectos: temas, historias, guiones, puesta en escena, música, etc. No voy a profundizar en el asunto pero es algo que se puede comprobar sin mayor problema al repasar la cartelera, repleta de secuelas, versiones de comic, versiones de versiones, precuelas y demás.
Entre todos los problemas quiero destacar dos que me parecen muy importantes: el primero es que, salvo contadas excepciones, la producción de películas está en manos de gente a la que no le gusta el cine y que están en el negocio únicamente por intereses financieros. Este hecho no se da exclusivamente en el mundo del cine, lo mismo pasa con las editoriales, o las fábricas de coches.
En una de las escenas de “Cautivos del mal”, (una gran película del subgénero “cine dentro del cine”) el productor de la película que se está rodando, descontento con el tratamiento de una de las escenas, le dice al director: “Para ser director hay que tener imaginación”, a lo que contesta el director: “Para ser director hay que tener humildad”. Y éste es el segundo problema que quería comentar, un problema que viene más al hilo del comentario de “Contagio”, y es que los directores actuales lejos de tener la humildad que el personaje de “Cautivos del mal” dice ser imprescindible para un director, lejos de tener esa humildad, digo, se nos muestran en sus obras con una actitud de prepotencia bastante por encima de su verdadero talento. Es el caso de Steven Soderbergh que se ha olvidado de que lo más importante en una película es contar una historia y desarrollar unos personajes.
“Contagio” cuenta la expansión de una enfermedad infecciosa (una pandemia) causada por un virus que ha mutado y ha pasado del reino animal (en este caso murciélago y cerdo) al ser humano.
Soderbergh plantea una estructura coral, con muchos personajes y subtramas al estilo de las películas de catástrofes como “El coloso en llamas”. Hasta aquí, nada original, un planteamiento que ha dado buenos resultados en edificios en llamas, aviones o barcos, pero Soderbergh y su guionista no parecen haber acertado con el planteamiento.