“La mujer de negro” es una excelente película con un monumental error de casting.
La
productora Hammer, que realizó inolvidables películas de terror gótico entre
1955 y 1980, intenta recuperar el género y el estilo que la encumbró y la llevó a ser un referente del terror, sobre todo, gracias a
las películas que integraron las sagas de Frankenstein y Drácula, muchas de las
cuales dirigió Terence Fisher.
Ahora,
una renacida Hammer, vuelve a sus orígenes y, después de producir la versión
americana de “Déjame entrar”, aborda una temática clásica del género: el de la
casa encantada.
Hemos
visto tantas historias de casas encantadas que es muy difícil salir airoso de
un empeño de estas características pero hay que decir que "La mujer de negro" lo
consigue con sobresaliente y desde luego no es por casualidad. Nada en el cine
es por casualidad.
"La
mujer de negro" es una excelente película porque tiene excelentes bases: un
estupendo guión, un diseño de producción maravilloso que incluye unas
localizaciones extraordinarias, una puesta en escena consecuente con el género
y por fin un elenco de secundarios maravilloso capitaneados por un Ciarán Hinds
en estado de gracia.

