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martes, 26 de mayo de 2015

Sin City, (Robert Rodríguez, Frank Miller, Quentin Tarantino, 2005)

En 1991, Frank Miller creó un cómic titulado Sin City. En él se contaban una serie de historias que transcurrían en Basin City, la Ciudad del Pecado, una ciudad en la que policías corruptos, asesinos a sueldo, prostitutas, políticos sin escrúpulos, matones escondidos en sórdidos callejones, garitos inmundos llenos de la peor escoria, bastardos amarillos y héroes derrotados que se sacrificaban por angelicales bailarinas, entrecruzaban sus vidas viñeta tras viñeta.
Por muchos motivos, Sin City fue una apuesta contracorriente. Se trataba de un cómic en blanco y negro, algo que ya no se hacía o estaba relegado a publicaciones de escasa difusión. Se inscribía en el género negro que en los noventa prácticamente había desaparecido de las editoriales, y además, incluía grandes dosis de violencia desmedida, desnudos espectaculares y sexo que hicieron temblar a la puritana sociedad estadounidense.
Pero las innovaciones más importantes en la obra de Miller tienen que ver con dos aspectos fundamentales: la estructura narrativa de sus historias y una nueva estética basada en blancos y negros con picados, contrapicados y perspectivas acentuadas hasta la caricatura. La composición de las viñetas era absolutamente innovadora, el ritmo podía ser vertiginoso en una página con 6 u 8 viñetas llenas de acción, para encontrarnos, a continuación, una doble página en negro con una pequeña viñeta en el centro en la que se roza la abstracción. La narración, de esta manera, se congelaba y obligaba al lector a darle importancia a una imagen determinada dotándola de un aliento épico, casi sobrenatural.
En 2005 Robert Rodríguez realiza la adaptación al cine de algunas de las historias del cómic. Rodríguez contó con Frank Miller como co-director ya que no se usó guion y sus cómics se utilizaron como storyboards y con Quentin Tarantino como director invitado que dirigió la secuencia en la que aparecen Benicio del Toro y Clive Owen en el coche.
Sin City no es la adaptación de un cómic, es un cómic que se transforma en película como si Robert Rodríguez le hubiera insuflado vida.
Se siguió el cómic hasta el más mínimo detalle. Basta comparar cualquier plano con su correspondiente viñeta para comprobar hasta qué punto, Rodríguez, fue fiel al original.
Efectos digitales, maquillaje, prótesis, diálogos de cine negro, voz en off, planos con perspectivas forzadas y un cierto tono onírico, de pesadilla, hicieron de Sin City una película como nunca se había visto en una pantalla de cine.
Sin City es una película de calles mojadas, cigarrillos y gabardinas que transcurre en una ciudad en la que si te metes en un callejón, puedes encontrar cualquier cosa.
Robert Rodríguez no se ha caracterizado por su coherencia narrativa, siempre ha estado más preocupado por los primeros planos, las escenas de tiroteos o los giros argumentales con la intención de sorprender al espectador. Sin embargo, en esta ocasión, ha mejorado ya que ha seguido, literalmente, los cómics de Frank Miller. Este hecho ha dotado a Sin City de una energía al contar sus historias que no tiene ninguna de sus películas precedentes.
El tipo de narración, los estereotipos y la acción tanto de los cómics como de la película, tienen mucho en común con la forma de ver el cine que tiene Tarantino. En el documental “Por un puñado de vídeos” se dice:
«Su vocación cinéfila emana de los videoclubs de los 80 donde se alimenta de la serie B y desarrolla su sentido crítico.
El vídeo se para se congela, se repite la escena, se rompe la continuidad de la narración pero se eleva la trascendencia de cada escena.
La mezcla de géneros, la ruptura de la linealidad, las tramas que se ramifican, los interludios, los momentos convertidos en suceso, todo lo que permite una sesión de vídeo aderezada con bandas sonoras de otras películas y todo tipo de guiños cinéfilos de culto. Una nueva forma de entender el cine. Lo excesivo y lo gratuito. Tarantino no es postmoderno, Tarantino es post post moderno.»
Es difícil decir hasta qué punto influyó Tarantino en el resultado final de Sin City, pero se puede asegurar que su participación fue más allá de la escena que dirigió y de la influencia de Pulp Fiction en el tipo de narrativa que desprecia el orden cronológico pero estructura la historia de forma circular.

En 2009 se editó una versión “recut, extended, unrated”, es decir remontada (las historias aparecen consecutivamente y de forma independiente, incluso con sus títulos de crédito), extendida (con 23 minutos añadidos), y sin censura. 

domingo, 24 de junio de 2012

Tres tristes tigres, (Johnny Caulfield, 2012)


En este post no voy a avisar de posibles spoilers, no hace falta. Pero tengo que advertir a los lectores que es posible que en algún momento me ponga moñas y babee un poquito.
"Tres tristes tigres" es un premiado cortometraje realizado por Johnny Caulfield y protagonizado por Lorenzo Ordás, Eduardo Sánchez y Jonathan Prat (sí, el menor de mis dos estupendos hijos. La familia la completa mi querida esposa que es capaz de arrancarme la cabeza si digo algo malo o dudo, ni por un instante, de que este corto es una auténtica obra maestra).
Johnny Caulfield es, obviamente, un seudónimo.   
Jonathan acaba, este año, tercero de Diseño Gráfico (espero) y ha hecho el cortometraje, junto con dos de sus compañeros de clase, como parte de su formación.
Joni (no sé si tendría que cascarle una y "griega" o alguna h, ya se lo preguntaré) me ha enseñado el corto y, por supuesto, no me ha dado ninguna explicación; es lo que tienen los genios creadores, que no les gusta explicar su obra.
En la nota que aparece en YouTube los autores se preguntan ¿Qué es el diseño? ¿Cómo son los diseñadores gráficos de hoy en día?
No tengo, ni mucho menos, la capacidad para contestar a estas preguntas, pero lo voy a hacer.Ya oigo a mi hijo: "ya está soltando lo primero que le viene a la cabeza", ¡correcto!
Yo creo que un diseñador gráfico es alguien capaz de transformar una idea en una imagen, convertir esa imagen en un icono, y ese icono en una forma de ver y sentir la vida, en una forma de ser; es por tanto, alguien capaz de cambiar la realidad, algo así como un mago pero que en lugar de varita mágica utiliza un Mac. Bueno, además es alguien que sabe que Comic Sans no es un grupo de música sino una tipografía, -que por otra parte aborrece-, (lo sé porque me hizo quitarla de este blog) y que no sabe quién es Belén Esteban pero conoce perfectamente a Milton Glaser.


El corto está construido en 18 planos, 7 transiciones con fundidos a negro y el fundido final a blanco, más una escena en un plano y con fundido final a negro que aparece después del The End, una especie de escena post-créditos.
Al ver los cuatro minutos y pico que dura el corto me vienen a la mente algunas referencias que me parecen obvias. Veo a Tarantino, y más concretamente "Reservoir dogs" en la escena en la que salen del coche y cruzan la pantalla en diagonal y a cámara lenta con la irrupción de un maravilloso tema musical, y también veo a Tarantino en el plano lateral de dos de los tigres caminando a cámara lenta acompañados por la misma música.
También veo a Holden Caulfield, el protagonista de "El Guardián entre el centeno", único libro que escribió  J. D. Salinger. Un libro muy especial y uno de mis favoritos. Un libro con una especie de leyenda negra ya que a Mark D. Chapman, asesino de John Lennon, lo cogieron cerca del edificio Dakota donde le disparó al músico, leyendo este libro. También llevaba encima este libro el hombre que disparó a Ronald Reagan y el fanático que acosaba a Jodie Foster.


La referencia, creo que va más allá del apellido que ha elegido el director como seudónimo, o la camiseta con la imagen de John Lennon que lleva Jonathan. La referencia es el tono, el clima, la atmósfera. Creo que el corto transmite la misma sensación que el libro (con la ayuda inestimable de la banda sonora que se ha escogido), eso sí, -y menos mal-, con un humor menos ácido, más disparatado, más absurdo, más del estilo de los Hermanos Marx.
Al final los diseñadores gráficos son gente que se hace preguntas que no nos hacemos los demás, preguntas como las que se hacía Holden Caulfield: ¿A dónde van, en invierno, los patos de Central Park?
Me parece un trabajo de mucho talento. 
Lo voy a dejar aquí porque estoy seguro que ya solamente con lo que he dicho del cortometraje, Joni y sus amigos se partirán de risa un buen rato. Lo mismo hacía Buñuel cuando leía las críticas de sus películas y las interpretaciones que se hacían de sus escenas o de sus planos.
PD: Chicos, perdón por el justificado, no he podido evitarlo..., al final la cabra siempre tira al monte.