King Vidor
Editorial: Paidós Ibérica, 2003
Págs.: 336
“Un árbol es un
árbol” es el tít.
ulo de la autobiografía de
King Vidor, director de cine estadounidense nacido en 1894 y fallecido en 1982
King Vidor es, seguramente, el primero de los grandes
directores de Hollywood que llegó al cine desde la cinefilia:
«La primera
película que vi fue “Viaje a la Luna” (Le voyage dans la lune, 1902). La
proyectaron en la Grand Opera House de Galveston cuando yo tenía unos quince
años. No sabía que George Méliés la había filmado en París hacía siete u ocho
años. Me senté con un par de amigos y empezamos a hablar acerca de cómo se
hacía una película.»
Este libro que recoge sus memorias se publicó por primera vez
en 1953 y se amplió en 1981 y ya desde su primera edición ha sido considerado
como uno de los mejores libros de cine que se han escrito jamás.
Mediante el relato de su vida y de su carrera
cinematográfica, Vidor, nos presenta de en primera persona el mundo del cine en
Hollywood desde su nacimiento y conocemos, a través él, personajes míticos del
cine mudo y del cine sonoro como: Irvin Thalberg, John Gilbert, Greta Garbo,
Lillian Gish, Audrey Hepburn o Gregory Peck.
Pero lo mejor de este libro, y a lo que debe su éxito, es
que se trata de una obra escrita desde el amor que su autor profesa al mundo
del cine desde su juventud cuando empezó trabajando de acomodador y sustituto
del proyeccionista de un cine de su ciudad natal.
Realizó sus primeras películas con una cámara que él mismo
había fabricado y acabó dirigiendo a rutilantes estrellas en superproducciones
para los Grandes Estudios.
Fue un pionero en la lucha por conseguir autonomía
artística y control sobre sus productos en una época de dominio absoluto y
absolutista de los Grandes Estudios de Hollywood.
El libro se lee como si de una novela se tratara y sus
páginas transmiten la pasión por las películas y la ilusión de contar historias
desde la pantalla, la misma pantalla que miraba, embelesado, cuando tenía 15
años y veía cómo el cohete fabricado por seis estrafalarios científicos era
“disparado” por un cañón e impactaba en el ojo de la luna.
“Me gusta hacer películas, ése ha sido mi
gran amor…”